lunes, 2 de mayo de 2011

No good

Así dijo el que encontró este banquito antes que yo, y lo volvió a dejar donde estaba. Pero con ojos restauradores, todo puede ser "good enough". Aunque el estado no era muy bueno, enseguida me gustó el tejido de mimbre de la tapa. Las patas estaban húmedas y rotas, así que le corté 5 cm, y eso le dio estabilidad, y una mejor altura para pasar a ser una muy útil mesita para mis cafecitos, mates y libros. La pinté con acrílico y le pegué un papel decorativo en la tapa. Después le dí una mano de barniz semimate y una pátina de betún de judea a la cera.



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